Asunción como Gobernador de San Juan, 11 de diciembre de 2011
diciembre 16, 2011 a las 1:05 pm | Escrito en Conciencia, Democracia, Deportes, educación, Esperanza, José Luis Gioja, Mandato, minería, Progreso, salud, San Juan, Trabajo, vivienda | Deja un comentarioEtiquetas: 2011, Argentina, Asunción, Gobernador, José Luis Gioja, San Juan
DISCURSO COMPLETO DEL GOBERNADOR GIOJA
diciembre 13, 2011 a las 3:52 pm | Escrito en Conciencia, Democracia, educación, Esperanza, José Luis Gioja, Progreso, salud, San Juan, Trabajo, vivienda | Deja un comentarioEtiquetas: Argentina, Democracia, Jos, José Luis Gioja, San Juan
Honorables Miembros de la Asamblea Legislativa, Autoridades presentes, compañeras y compañeros del Frente para la Victoria, a quiénes nos visitan de la hermana República de Chile y de otras partes del país, queridas comprovincianas, queridos comprovincianos: Hace 8 años, exactamente 8 años, me ponía por primera vez frente a frente con el pueblo sanjuanino y sus autoridades
Así es: la realidad era la única verdad en aquel momento y por supuesto lo sigue siendo en éste. Y en pocas palabras, la realidad simple y llana de aquel 10 de diciembre de 2003, es que llegábamos con el alma llena pero las manos vacías. Y permítanme decirles ¿por qué tengo esa convicción?
En aquellos días duros, difíciles, inciertos, cuando todas las señales indicaban que lo cauto era desensillar hasta que aclare, nosotros nos subíamos al caballo dispuestos a clavarle las espuelas para echarnos a andar lo antes posible. Estábamos obligados a cabalgar en pelo: no teníamos recursos materiales, no teníamos créditos, no teníamos inversionistas dispuestos a apostar su capital ni de empresarios dispuestos a arremangarse y generar trabajo y riquezas.
Pero peor aún, tampoco teníamos un tejido social saludable y homogéneo que pudiera soportar tanta injusticia, tanta carencia y tanto desánimo que, como las Siete Plagas, venían arrasando con la vida de los argentinos.
Lo cierto es que así como no teníamos esas fortalezas fundamentales, tampoco teníamos espacio político para seguir pidiendo paciencia infinita a quienes veían que se les estaba cayendo la vida y el futuro en pedazos.
Sí: más nos vale que, aunque duela, hoy debemos obligarnos a que la memoria haga su trabajo. Lo digo porque: para no condenarnos a repetir la historia, es imprescindible mirar atrás y convencernos de que lo vivido fue una experiencia penosa, un momento de resquebrajamiento republicano que aunque superado hace tiempo fue causa de dolor y desasosiego para millones de compatriotas.
Nadie puede vendernos gato por liebre tratándose de aquellos tiempos aciagos. Nadie puede minimizarlos, ni banalizarlos. Y lo digo porque puedo dar testimonio personal de ese período de la vida nacional, y el mejor ejemplo fue ese momento cúlmine en que estando aquí de pie frente a esta magna asamblea, tuve la terrible conciencia de que llegábamos tal como les acabo de contar: con las manos vacías.
Sé que ninguno de los que hoy estamos aquí me desmentiría si yo dijese que vivíamos instancias de mucha preocupación, porque sobraban las amenazas y faltaban las certeza, y porque sabíamos qué hacer pero no sabíamos si íbamos a tener con qué hacerlo.
Preocupación a fallarles a los chicos, a los abuelos, a las mujeres, a los enfermos, a los jóvenes, por todos y por todo lo que habíamos elegido cargar sobre nuestras espaldas. Pero pese a ello –y no sé si no debiera decir, gracias a ello- también veníamos con el alma bien puesta.
Ese, ése y no otro era nuestro consuelo y nuestra arma secreta: lo que no teníamos en las manos lo teníamos en el espíritu que nos animaba. Y ahí éramos ricos. Ricos, sí, porque teníamos entusiasmo, teníamos ideas, teníamos una voluntad que ya intuíamos inquebrantable.
Teníamos la profunda sensación de que el proyecto de país que soñaba aquel flaco tozudo, valiente y animoso de la Casa Rosada, era el mismo proyecto nuestro.
Y aquí quiero rendirle mi más sincero homenaje a un amigo de los sanjuaninos, a uno de los mejores presidentes que ha tenido la Argentina, Néstor Kirchner. Y para él no les pido un minuto de silencio, sino un minuto de aplausos, como se debe homenajear a los más grandes.
Y es verdad: teníamos el compromiso que ese compañero entrañable realizara frente a todos los sanjuaninos, y sabíamos que ni él ni nosotros habíamos llegado para hacernos los desentendidos, o para bajar los brazos frente al primer escollo, sino para ponerle el pecho a tanta adversidad y tantas frustraciones.
Todo eso teníamos. Y si me preguntan hoy, no sé si era suficiente, pero sí sé que era más que lo que los argentinos habíamos tenido en mucho tiempo.
Así fue aquella primera jornada de un gobierno que debió luchar a brazo partido no sólo contra la parálisis económica y las crueles condiciones sociales existentes, sino contra una honda sensación de desaliento, de pesimismo, de condena al fracaso que veíamos cómo se agigantaba incesantemente a lo largo de los últimos años.
En todos los meses previos, meses de campaña, duros meses de recorrer cada centímetro de la provincia y ver cara a cara la verdad de nuestra gente, registrábamos el desánimo y la desesperación plasmados en blanco y negro en todas las encuestas. Pero no era necesario ningún estudio para corroborar la tristeza de los rostros y el abatimiento de los corazones que reinaba en los sanjuaninos.
Cualquiera hubiera jurado que aquel desánimo mayúsculo era para siempre, hasta que un día la historia empezó a cambiar.
Así fue: de pronto, poco a poco, allá por abril o mayo del 2003, una palabra comenzó a alumbrar nuestro camino. Una simple palabra que fue creciendo y haciéndose carne en la gente. Una palabra que llegó a borrar el odioso divorcio entre la sociedad civil y el estado. Una palabra que logró aplacar los sectarismos, que logró apaciguar las reyertas, e incluso logró espantar a los agoreros que, parados desde la vereda del frente con las manos en los bolsillos, nos auguraban calamidades de todo tipo.
Fue la palabra Esperanza.
Una palabra mágica, que tuvo el excepcional mérito de reunir voluntades y corazones, de conectar deseos profundos y exigencias justas, de enlazar necesidades con proyecto. Una palabra que le puso aun más responsabilidad y exigencia a nuestro programa de la Segunda Reconstrucción de San Juan.
Y hablando de ello, hay algo que en verdad necesito que quede meridianamente claro: me refiero a que si la palabra esperanza fue componente esencial de nuestra gestión, hay otra palabra que jamás existió para nosotros: casualidad.
Es verdad: en estos años ninguna acción de gobierno quedó librada al azar ni las cosas salieron como salieron por pura suerte. Y es que a fines del 2003 nosotros no llegábamos a improvisar, no llegábamos a ver qué pasaba, no llegábamos a estirar la mano a ver si nos daban alguna migaja desde la Casa Rosada.
No, mis amigos, nosotros llegábamos sabiendo con toda claridad lo que teníamos que hacer, con un plan estudiado y en perfecta alineación con el proyecto nacional de Néstor y Cristina. Y si al principio era difícil garantizar que contaríamos con los recursos para cumplir nuestro programa, sí sabíamos que íbamos a dejar el pellejo entero para intentar hacerlo.
En un período, en dos, o finalmente en tres, porque vimos que era posible. Contra viento y marea, doblegando malos presagios, enfrentando muchas ráfagas de viento en contra, pero era posible. Y lo supimos porque empezamos a ver que el sanjuanino nos creía y acompañaba, que se abrían más y más puertas, que llegaba la inversión, la fe, la innovación, las ganas.
Vimos que sólo los pusilánimes seguían poniéndose límites y levantando barreras, mientras que en cambio nosotros no sólo podíamos reconstruir, sino más aun: podíamos fundar. ¿Saben por qué? No por soberbia, ni por mesianismo, sino porque, por lo contrario, llegábamos con la fe de la gente como el más poderoso de los motivos y la mayor humildad como estandarte. Una humildad que se reflejaba en palabras del discurso del 10 de diciembre de 2003 que, releyéndolas años más tarde, entendí aun más su relevancia clave.
Decían textualmente: ha llegado el momento de comprender que el concepto de “Primer Mandatario” no significa “el que más manda sino “el primero en tener que cumplir el mandato”. Y por eso vamos a ser dignos de la esperanza del pueblo del que somos parte, demostrándole que para cada uno de nosotros el ejercicio del poder no otorga derechos sino obligaciones. No implica prebendas sino responsabilidades. No proporciona salvoconductos a la ambición sino al esfuerzo.
Creo que cumplimos los compromisos éticos que se desprenden de esas palabras, pero no vayan a pensar que hay un mérito especial en ello: ser decente, ser sensato, ser estricto, ser trabajador no son sino justas imposiciones del que entrega su vida al quehacer público.
Con esa actitud, con entusiasmo y –lo repito una vez- con la mayor humildad, nos dedicamos a desmentir a todos aquellos que nos decían que no se podía cambiar ni el estado calamitoso de la hacienda pública ni el estado calamitoso del alma de un pueblo en 4 años. Y se equivocaron: porque ya hacia el final de aquel primer mandato, San Juan tenía otra cara y veíamos luz al final del túnel.
Así fue: la esperanza que la gente había puesto en una gestión que apenas despuntaba nos determinó a que nuestra Segunda Reconstrucción fuera posible, fuera cierta y fuera la palanca que nos devolviera aquello que jamás debiéramos haber perdido: el orgullo de ser sanjuaninos.
Sabíamos que estábamos recorriendo el camino adecuado, que íbamos más rápido aun de lo pensado, que teníamos las convicciones intactas y el entusiasmo al tope. Pero aun faltaba mucho, aun no alcanzábamos siquiera la mitad de las realizaciones que nos habíamos propuesto, por lo que nos aventuramos a pedir un nuevo voto de confianza. Y lo obtuvimos en un porcentaje largamente mayor que en el 2003, por una simple razón: en vez de hablar, hicimos.
En efecto, al culminar nuestro primer mandato, San Juan registraba cuatro años de crecimiento consecutivo, gracias a los cuales ya era posible visualizar una provincia bien estructurada socialmente, jurídicamente ordenada, más industrializada, con productos y servicios de mayor valor agregado, con empresas locales que comenzaban a emplear más y más talento y mano de obra local de primera calidad, con profesionales que estudiaban en San Juan y se quedaban en San Juan. Pero sobre todo, con gente que empezaba a recuperar la fe y la alegría porque se le estaban devolviendo poco a poco todas sus dignidades esenciales.
A comienzos del 2007, los sanjuaninos comenzábamos a sentirnos protagonistas de una verdadera refundación socioeconómica, cuyo horizonte -por primera vez en muchas décadas- era la posibilidad cierta de comenzar a vivir una sociedad más justa, más inclusiva, más competitiva y con más oportunidades para todos.
Era un panorama jamás soñado como resultado de un período tan breve, pero que el propio Néstor Kirchner había imaginado cuando determinó que el proyecto que compartíamos necesitaba de un fuerte despegue económico pero, según sus propias palabras “no buscando la rentabilidad financiera sino la rentabilidad social, la rentabilidad de la integración, la rentabilidad de la inclusión”.
A lo largo de este segundo período de gestión que acaba de culminar echamos a correr a todo vapor la locomotora del desarrollo productivo alimentada por dos combustibles inigualables: la potencia del capital privado junto con la presencia solidaria del estado. Y hablamos de un estado presente, comprometido pero no invasivo. Un estado respetuoso, activo, competente y solidario. Un estado ni bobo, ni que se quiera pasar de vivo vivo.
Gracias a ello, hoy San Juan es la provincia de más crecimiento, la que registra mayor aumento en sus exportaciones y la que crea más nuevos empleos.
Pero también, la que registra mejores índices en materias sociales e institucionales tan relevantes como nutrición, escolaridad, salud, atención del parto, mortalidad infantil, incorporación de jóvenes y mujeres al trabajo, administración transparente y cumplimiento fiscal.
Los resultados hablan por sí mismos: inauguramos decenas de escuelas, erradicamos villas de emergencia, levantamos miles de casas, pavimentamos cientos de kilómetros de calles y caminos, llevamos el agua y la luz hasta los poblados más remotos, construimos y refaccionamos decenas de establecimientos de salud, entregamos más de 40.000 jubilaciones y pensiones dignas, le dimos batalla con los mejores resultados a la desnutrición infantil, a la drogadicción y el alcoholismo.
Somos ejemplo tanto por lo que somos como por lo que hacemos. Y es así porque actuamos en consecuencia, con humildad, con pasos firmes, con deseos claros, con acciones transparentes. Y porque, además, estamos comprometidos hasta la médula con la determinación de que San Juan tenga en sus propias manos el destino de su gente.
En eso estamos y está claro que la expresión mayoritaria del 23 de octubre nos está marcando un camino que no vamos a desandar. Que sepan los inversores de todo el mundo que tenemos la puerta abierta para asociarnos a sus proyectos y juntos seguir generando trabajo, progreso, tecnología. Que sepan que aquí las reglas son claras y no se cambian por capricho. Que sepan que aquí van a encontrar respeto y colaboración. Que sepan que nuestra gente está calificada, que es estudiosa, esforzada y decente.
Que sepan que nuestras leyes son sensatas y sólo exigimos lo que es justo para nuestra gente, nuestro estilo de vida y nuestro medio ambiente.
Y si quieren ejemplos concretos, que vean el despegue de la industria, del complejo agroindustrial, del turismo. Que vean el auge de la construcción, el aumento de las tierras cultivadas, los nuevos hoteles y hosterías, el ímpetu exportador, el impulso a las energías alternativas.
Que vean, por supuesto, nuestro extraordinario desarrollo minero. Un desarrollo cuyos resultados se transforman en cientos de obras y realizaciones a lo largo y ancho de San Juan. Y en mucho trabajo digno con salario digno para miles de sanjuaninos.
Vengan a San Juan. Vengan y vean cómo ha florecido una provincia que se sentía pobre porque no sabía que era rica. Vengan y vean cómo se puede conciliar desarrollo con cuidado del medio ambiente, progreso económico con respeto por la cultura local, modernidad con tradición.
Es verdad: durante nuestros primeros 8 años nos dedicamos con absoluto fervor a responder al mandato de la urgencia, a reparar las peores injusticias, a alimentar a los más desvalidos y acompañar a los más solos.
Esa tarea no ha terminado, pero tiene enormes grados de evolución. Tanto, que hoy podemos pensar en avanzar también hacia esos vastos y esforzados sectores medios, especialmente en lo referido a sus necesidades de vivienda, salud, seguridad, y educación para sus hijos.
Asimismo, para estos cuatro años finales de servicio a la provincia, me comprometo también a poner todo mi empeño en dos grandes espacios de gestión.
En primer lugar, acometer las grandes obras que signarán nuestro futuro, como la terminación del Dique Punta Negra, el inicio de Tambolar y la concreción de ese preciado sueño que es el Túnel de Agua Negra.
En este tema –que es nuestra gran ilusión- no puedo dejar de mencionar el notable avance de las obras en la ruta 150, pieza clave del Corredor Bioceánico.
El segundo gran espacio de gestión se refiere a profundizar nuestras políticas de desarrollo de la minería no contaminante, la producción de energías alternativas, el apoyo irrestricto a los emprendedores, y el esfuerzo redoblado por penetrar mercados a lo largo y ancho del mundo.
Todos éstos –y muchos más que están surgiendo todos los dìas y en todos los sectores- son los grandes temas a los que nos dedicaremos con más pasión que nunca y sobre los que ya se asientan las bases del éxito sanjuanino.
Se los digo con absoluta convicción, porque si el pueblo sanjuanino me ha honrado con un nuevo y último mandato es porque está de acuerdo en que el camino del desarrollo de San Juan es sólo de ida. Y así como no hay atajos porque todo debe hacerse con mesura y equilibrio, créanme: tampoco hay regreso al pasado.
Por cierto, si en el 2003 habíamos llegado al gobierno con el impulso de la esperanza, de ahí en adelante –y hoy más que nunca- nos hemos dedicado a la gestión bajo la advocación de unas palabras del más grande de los sanjuaninos: cuando a Sarmiento, aun candidato a gobernador provincial, le preguntaron cuál sería su política si era electo, simplemente respondió: “trabajar, trabajar y trabajar”.
Así nos pusimos en marcha y así continuamos sin detenernos. Simplemente trabajando, trabajando y trabajando, como hoy nos juramentamos en seguir haciéndolo.
Cuando miramos hacia atrás y hacemos un resumen objetivo de la tarea realizada, no nos cabe duda que la suma de todo lo que humanamente hemos sido capaces de llevar a cabo ha tenido un maravilloso resultado final: los sanjuaninos hemos recuperado nuestra autoestima.
Pero entendámonos: autoestima no es soberbia, ni presunción, ni arrogancia. Y tampoco falta de solidaridad con quien necesite de nuestra ayuda. Por el contrario, autoestima es saber quiénes somos y cuánto valemos, para desde ahí aprender con mucha humildad a ser mejores, más sabios y más humanos.
No puedo terminar estas palabras sin agradecer a todos quienes han colaborado con tanta determinación y capacidad en estos años, especialmente a quienes han sido mis compañeros de fórmula en los períodos anteriores. Entonces, un reconocimiento grande y cariñoso a Marcelo y a Rubén, así como a todos quienes hicieron posible que llegáramos al día de hoy con la tranquilidad que otorga haber trabajado a conciencia.
Desde hoy en adelante yo les ruego a todos que me sigan acompañando, y con ello los invito a construir a partir de nuestros logros. Con apertura, con grandeza, con inclusión, sabiendo que hay espacio para cada uno de nuestros comprovincianos, porque –como siempre he dicho- en San Juan nadie sobra, nadie está de más y nadie debe sentirse ajeno.
Queridas sanjuaninas, queridos sanjuaninos: muchas gracias por permitirme terminar lo que empezamos hace ocho años, muchas gracias por creer y por confiar. Muchas gracias por seguir con la bandera de la esperanza izada y flameando con más fuerza que nunca.
Ya sabemos que juntos todo es posible. Ahora, juntos, vamos a sembrar futuro.
Gracias y que Dios nos bendiga y nos siga ayudando a todos.
14 de Agosto, Frente para la Victoria
julio 30, 2011 a las 3:54 pm | Escrito en Democracia, Esperanza, José Luis Gioja, Progreso, San Juan | 1 comentarioEtiquetas: 14 de Agosto, Argentina, Elecciones, Frente para la Victori, Gobernador, José Luis Gioja, San Juan
Yo, el Flaco Gioja
mayo 4, 2011 a las 5:55 pm | Escrito en José Luis Gioja, San Juan | 11 comentariosEtiquetas: Argentina, Gobernador, José Luis Gioja, San Juan, SI
Sí grande a San Juan
abril 19, 2011 a las 6:57 pm | Escrito en Conciencia, Democracia, educación, Esperanza, José Luis Gioja, Mandato, Progreso, San Juan | Deja un comentarioEtiquetas: Argentina, Gobernador, José Luis Gioja, San Juan, SI
Discurso Apertura de Sesiones Ordinarias Legislatura de la Provincia de San Juan
abril 1, 2011 a las 8:04 pm | Escrito en Democracia, Esperanza, José Luis Gioja, San Juan | Deja un comentarioEtiquetas: Apertura, Argentina, Discurso, Gobernador, José Luis Gioja, Legislatura, Ordinarias, Provincia, San Juan, Sesiones
Sr. Presidente, Sres. Legisladores
Queridas amigas, queridos amigos:
Sanjuaninos,
La primera vez que tuve el honor y el privilegio de dirigirme a ustedes, los miembros de la Asamblea Legislativa de San Juan, fue un 1º de abril como hoy pero de hace exactamente siete años.
Quién lo diría, ¿no? Vuelvo la mirada hacia aquella luminosa mañana del año 2004, veo a mi mujer y a mis hijos, a mis amigos y mis compañeros, a cada uno de ustedes, y no puedo dejar de sentir que fue apenas ayer, pero que a la vez, hay toda una vida de distancia entre aquél día y éste.
Algunos dirán que estamos más viejos y otros que estamos más gruñones o más sabios. Y como en realidad unos y otros tienen un poco de razón, resultado de ello es que aquí nos encontramos nuevamente, con la oportunidad extraordinaria de volver hacia atrás, mirar con una perspectiva más serena y ver con esa profundidad que deviene de haber vivido la vida intensamente.
Fíjense que aquella mañana en la que yo llegué a este venerable recinto, que me trae muy buenos recuerdos por mi pasado aquí, que venia con el corazón hinchado de emoción y la garganta apretada por la magnitud del momento, había una idea que no podía apartar de mi mente ni por un segundo: mi mandato era HACER.
Y con esa idea como estandarte, aquel día comencé mis palabras recordando que el combustible más poderoso para encender los corazones de la gente durante la campaña del 2003, lo que verdaderamente detonó la esperanza, fue ese sentimiento que nos unía a todos por igual: hacer.
Hacer lo que se debía hacer. Hacer lo que se había dejado de hacer, por desidia o por desgano. Hacer lo que nunca se había hecho, porque no había cómo o no había con qué. Y eso que nos planteábamos hacer, era –nada menos- que transformar a San Juan en una de las provincias más activas, más prósperas y más seriamente administradas de la Argentina.
Menuda tarea nos habíamos cargado a los hombros.
Lo digo porque en aquellos momentos aciagos de una Argentina que recién comenzaba a balbucear la palabra “reconstrucción”, imaginar que podíamos convertir a San Juan en un ejemplo para el resto del país, simple y llanamente parecía una quimera, un sueño de quijotes.
Un sueño que si bien allá en Buenos Aires tenía padre y madre, Néstor y Cristina, aquí en San Juan, sólo tenía huérfanos.
Huérfanos, sí, porque nuestra tierra (y estoy hablando de hace sólo siete años, APENAS siete años) nuestra tierra era tierra arrasada. Arrasada por el desinterés, por la falta de ideas, por la improvisación y el desaliento. En San Juan, acordémonos, todos éramos huérfanos porque éramos huérfanos de esperanza.
Así estaban las cosas, pero fuera como fuera, yo me había comprometido. Ustedes se habían comprometido. Todos nosotros nos habíamos comprometido, haciéndonos responsables de la consecución del más preciado de los sueños colectivos de nuestros comprovincianos: salir de la postración de una vez y para siempre.
Y por si eso no fuera suficiente, con el terrible agravante de que formábamos parte de una clase dirigente que -por comisión u omisión, ya no importa- se había terminado ganando el más profundo de los descréditos.
¿O hay alguien aquí al que aun no le toque el alma el eco del “Que se vayan todos!”? ¿O hay alguno, entre todos nosotros, que se sienta ajeno de aquel grito furibundo de rabia y de impotencia cívica?
Hagamos memoria. Porque peronistas, y radicales, y socialistas, y los de derecha y los de izquierda, y los que creen que a ellos no los rozó y los que se imaginan que la culpa fue de otros, y todos y cada uno de nosotros, fuimos partícipes -si no protagonistas- de aquella desgarradora fractura entre política y ciudadanía.
Allá por el 2003 la gente no quería ni podía seguir creyendo en discursos y slogans. En toda Argentina –y por cierto los sanjuaninos no éramos la excepción- las personas clamaban por ver hechos ciertos, y nadie estaba dispuesto a otorgarle ni un centavo más de crédito y ni un minuto más de tiempo a quienes habían traicionado sus esperanzas. Yo no me olvido. No puedo, no debo, no quiero olvidar. Y espero de corazón que tampoco ninguno de los que hoy están aquí o me están escuchando en toda la provincia pierda la memoria.
Lo digo porque me parece imprescindible tener siempre presente que llegamos cuando todo parecía perdido, y que aun así tuvimos el atrevimiento de prometer que íbamos a hacer de San Juan una de las provincias más prósperas y con mayor justicia social del país. ¿Y saben por qué fuimos capaces de pronunciar semejante desafío? Porque nuestro proyecto, el Proyecto de la Segunda Reconstrucción de San Juan, estaba cruzado como un rayo por la imperiosidad de Hacer.
Ese día lo dije con todas las letras: Frente a la inacción del pasado, HACER. Frente a las carencias sociales, HACER. Frente a los reclamos justos y enojados, HACER. Frente a la desesperanza y la postergación, HACER. HACER con inteligencia, con humildad, con respeto, con decisión, con coraje. HACER con todos y por todos, porque jamás nos sobró un sanjuanino y jamás nos faltó voluntad para darle a cada uno lo que en verdad le corresponde.
Hoy, ni yo ni nadie tendría la arrogancia de decir que está todo terminado, pero sí podemos tener el orgullo de saber que desde que empezamos, no nos detuvimos jamás. Van a ser ocho años abrigados por la ilusión de nuestro proyecto de la Segunda Reconstrucción de San Juan, un modelo que reunió todas las ideas, con la decisión irrenunciable de hacer, de hacer bien y de hacer una vez por todas.
Encuadrados en esta propuesta seria, inclusiva y pluralista, nuestro gobierno enfrentó la inmovilidad y el desaliento de décadas con la única consigna de trabajar. Trabajar con alma y vida, sin excusas y sin excepciones. Trabajar, como dijimos desde el primer día, sin siestas, ni domingos, ni feriados. Y contra la desconfianza de quienes no podían o no querían creer, trabajar y seguir trabajando.Y después de tanto esfuerzo, sentimos que todo ese trabajo no fue en vano. Nadie podría decir que resultó fácil, simple o regalado. Pero en estos años donde tuvimos que superar tanta piedra puesta y vuelta poner en nuestro camino, el resultado se levanta a la vista del que quiera ver. Ahí está todo.Encaramos la terminación de Caracoles y Cuesta del Viento. Ahí están, terminados.Finalizamos el Centro Cívico, después de haber sido por décadas el gran monumento a la desidia. Ahí está, funcionando. Inauguramos el nuevo Hospital Rawson, otra obra paralizada por años y hoy el centro hospitalario más importante de Cuyo. Ahí está, cada día con más y mejores servicios.Construimos una escuela cada 40 días, con 42 terminadas, 27 construyéndose y 11 más en licitación. Pero además, somos la provincia que más escuelas especiales ha inaugurado en el país. Ahí están todas ellas, con los chicos donde más los queremos: en el aula.Erradicamos 69 villas de emergencia y levantamos una casa nueva cada tres horas, para completar 22.000 viviendas antes de fin de este año. Ahí están, dignas, sólidas y seguras.Parquizamos y forestamos la Circunvalación, una obra maravillosa que no se inauguró nunca, pero ahí está, para que todos la disfruten.Pavimentamos más de 1000 Km. de calles y caminos. Tendimos la nueva Línea de 500 KV. Llevamos el agua y la luz hasta los poblados más remotos. Ahí están.Construimos y refaccionamos decenas de establecimientos de salud como los microhospitales de San Martín, Rawson, Chimbas y Angaco, y nuestro querido hospital Marcial Quiroga. Ahí están.También están el nuevo Hospital Ventura Lloveras de Sarmiento y el nuevo de Pocito que inauguramos en los próximos meses. Y saben que, el viernes 8 de Abril con el Ministro de Salud de la Nación firmaremos un convenio para empezar a construir el nuevo hospital de Albardón igual a los anteriores. Construimos el Estadio Único para 25.000 espectadores, con una emocionante fiesta de inauguración. Y Ahí está.No sigo enumerando obras emblemáticas porque Ustedes ya las conocen. Pero creo que también hemos intentado cumplir con aquellas necesidades intangibles que tanto hacen a la calidad de vida de nuestra gente, especialmente nuestros hermanos más necesitados.A nuestros queridos abuelos les entregamos más de 40.000 jubilaciones y pensiones dignas.Gracias a la aplicación seria y transparente de eficientes programas de alimentación, salvamos de las garras de la desnutrición a más de 7.000 chicos.
Los Planes Jefes y Jefas de Hogar han descendido, desde diciembre del 2003 a octubre 2010, un 99.55%. Pasamos de más de 36. 000 beneficiarios a sólo 164.
Con habilidad, con ingenio y una aguda focalización, logramos mantener más de 30 programas sociales nacionales y provinciales funcionando simultáneamente, empezando por el más importante de todos: la Asistencia Universal por Hijo. Somos la provincia que más ha bajado la mortalidad infantil en la Argentina.
En materia económica,
Somos la Provincia que más creció en estos últimos siete años, el 114%.
Somos la provincia que más ha incrementado sus exportaciones en los últimos siete años, las multiplicamos por casi 15.
Somos la provincia que en forma proporcional crea más nuevos empleos del país.
Somos la provincia que ocupa el lugar número 1 en transparencia y cumplimiento de sus obligaciones fiscales.
Finalmente, no podemos olvidar el esfuerzo hecho por mostrar San Juan al mundo y a atraer a gente de toda Argentina y de los cinco continentes para que viera nuestra belleza y nuestra cultura. Con esa idea, peleamos hasta traer el Rally Dakar a la provincia, transformamos a nuestra Fiesta del Sol en uno de los mayores espectáculos de la Argentina, llevamos la muestra Titanes de Ischigualasto hasta Japón. También relacionado al turismo, no puedo dejar de mencionar que, porque los emprendedores cada día creen más en quienes trabajan seriamente y con políticas de estado, hoy podemos decir con orgullo que en sólo siete años casi hemos duplicado la capacidad hotelera completa de la provincia.Por supuesto, cómo no vamos a seguir enorgulleciéndonos también con las cosas lindas que hicimos entre todos: la celebración del Bicentenario cantando el Himno desde Ischigualasto, el Abrazo del Tricentenario con decenas de miles de personas unidas en torno a la Avenida de Circunvalación. Y por supuesto, el extraordinario evento que organizamos para Mercosur, donde fuimos capital política y social del subcontinente, con la visita de los presidentes, cancilleres, embajadores y autoridades de todos nuestros países hermanos asociados.
Claro que si recorrer tanta obra importante ayuda a dimensionar la vastedad del trabajo realizado, de la misma forma lo que hoy está construyéndose, en etapa avanzada de proyecto o licitándose, evidencia la magnitud del compromiso que tenemos por delante.En ese sentido, quiero destacar dos emprendimientos de extraordinaria relevancia, que inauguraremos en los próximos días y situarán a San Juan como un verdadero paradigma de modernidad en el país.En primer lugar, la primera planta de energía solar fotovoltaica de Argentina y Sudamérica conectada a la red, que cuenta con 4.836 paneles solares para producir 1,2 mW de energía eléctrica limpia, y será la primera de otras 6 plantas similares que se instalarán en nuestra provincia.
Y en segundo lugar, un verdadero sueño cumplido: la inauguración del Parque de Tecnologías Ambientales, ubicada en el ex vertedero de Rivadavia y que es nada menos que la planta de tratamiento de residuos más moderna de Argentina. Es este un emprendimiento de gran tecnología y alto valor social, donde decenas de trabajadores que antes se ganaban la vida cirujeando en la basura, fueron capacitados y ahora tendrán trabajo digno y estable en una planta de clasificación de residuos, los que posteriormente son transformados en materias primas, compost y gas metano para generar energía.
Sin duda, el tema hídrico y energético nos preocupa enormemente y a ello hemos dedicado importantes esfuerzos que están dando sus primeros frutos. A este respecto me satisface mucho poder informar que las obras de Punta Negra -que venían postergándose desde hace años hoy marchan al ritmo previsto: los 1.200 operarios que están asignados a la construcción ya han superado el 14% del total de las obras del dique, lo que nos da claras evidencias de que se cumplirá la fecha de entrega.
La otra obra monumental que avanza a paso firme en su etapa de proyecto es el dique El Horcajo, a 45 kilómetros de Barreal. Se trata de una idea anterior a la de Ullum, pero mucho mayor, que reúne un gran potencial energético con un extraordinario atractivo turístico, que comienza en la posibilidad de transformarse en un centro de deportes acuáticos y se completa con el proyecto de la pista de esquí en Los Manantiales y el cerro Mercedario.
No puedo olvidar tampoco un sueño enorme que tenemos y estamos empeñados en hacerlo realidad: la colonización del valle del río Bermejo, donde hoy se está haciendo la nueva ruta 150 y estamos construyendo la Línea de 132 kv entre Huaco y Baldecitos, cerca de Ischigualasto. Sabemos que al este de Huaco tenemos unas 64.000 hectáreas que hoy son apenas un desierto, pero tienen gran potencial productivo, por lo que brindando energía vamos a poder electrificar los pozos y sacar las aguas subterráneas de calidad que hay en este Valle.
Finalmente, el ámbito del arte y la cultura también están contemplados con dos obras de enorme trascendencia:
Una de ellas ya está asomando a la mirada de todos: el Museo Provincial de Bellas Artes “Franklin Rawson”. Esta obra de 5.000 m2 albergará la tercera colección de pinturas en importancia de la Argentina y contará con una sala de exposiciones permanentes, otra de exposiciones itinerantes, biblioteca, hemeroteca, patio de esculturas y un auditorio para 150 personas. La otra gran obra emblemática es el Teatro del Bicentenario, que como ustedes saben ya está licitado y se emplazará en avenida Córdoba entre España y Las Heras. Tendrá una superficie aproximada de 2,2 hectáreas y formará parte del conglomerado cultural que integran el Auditorio, Estadios Abierto y Cerrado, Centro de Convenciones, Facultad de Ingeniería, Predio Ferial, Centro Cívico, Legislatura y Museo de Bellas Artes.
No creo prudente seguir extendiéndome en los avances que hemos realizado este año, puesto que en verdad son muchos y ustedes podrán informarse extensamente en el documento que se ha puesto a su disposición. Sin embargo, quiero compartir a este respecto un sentimiento muy personal: cuando empezamos hace siete años, no faltaron los que se paraban a mirarnos desde la vereda del frente, con sonrisa sobrada y las manos en los bolsillos. Eran los profetas del “No se puede”. Hoy, está a la vista que sí pudimos, y si mucho de nuestra gestión está relacionado con el ladrillo y el cemento, será porque por un lado tenemos una formación técnica muy marcada, pero por otro, porque el déficit de infraestructura que había en nuestra provincia alcanzaba niveles patéticos.Quiero reiterar que sobre sus bancas, se encuentra el detalle de lo hecho Área por Área de mi Gobierno en los Anexos respectivos, material que esta disponible para quien lo necesite.
Señor Presidente, Señores Legisladores:
Todos sabemos que ésta es una ocasión especialmente apropiada de poner las cosas encima de la mesa y no pienso esquivar la oportunidad, porque si queremos ser sinceros, tan sinceros como se le debe al pueblo, dar cuenta de lo obrado es dar cuenta de todo. Es abrir el alma y decir lo que haya que decir sin sacarle el cuerpo a los dolores, por más profundos, cercanos o injustos que sean.
A ese respecto, debo decirles que la decisión de proponerle a los sanjuaninos una enmienda a la Constitución ha sido una de las más difíciles de mi vida pública, pero sin duda, la que me ha golpeado con los desgarros más profundos.
Sé que eso es parte del costo y aunque el cuero sea duro a fuerza de aguantar golpes, les garantizo que lo que en realidad termina mitigando todos los dolores es escuchar a mis amigos, a constitucionalistas, a compañeros de trabajo y militancia, a cientos y cientos de sanjuaninos y especialmente a mi familia, todos exhortándome a no aflojar ante los embates, a no ceder frente a las infamias, a seguir adelante en una decisión que considero la más difícil de toda mi vida política.
Es cierto. Y porque es cierto, no necesito que nadie me venga a dar lecciones de democracia o a recordar lo que yo mismo he mencionado en varias ocasiones estas últimas semanas: me refiero a que durante todos estos años sostuve -y aun sostengo- que la alternancia en el gobierno es un procedimiento lógico y deseable para la democracia. Sin embargo, al mismo tiempo, las circunstancias me han hecho comprender que es ilógico y es indeseable que por sostener aquello, me convierta en un necio, incapaz de aceptar verdades que no pueden ser negadas.
Ninguna de esas verdades está oculta al público. Al contrario.
- La primera verdad es que, efectivamente, he comprobado una importante inclinación ciudadana a que el proyecto que encabecé durante estos siete años, continúe entregando más y mejores frutos a la calidad de vida de los sanjuaninos.
- La segunda verdad es que el ejercicio de la democracia no es ni más ni menos que el ejercicio de decidir, y que nuestra propia Carta Magna es garante de ello, al determinar que la ciudadanía tiene el poder de decidir si se requiere o no una enmienda constitucional y de qué manera debe llevarse a cabo.
- La tercer verdad es que, como consecuencia de lo anterior, no puede haber nada antidemocrático, nada antirrepublicano, nada anticonstitucional en que el pueblo ejerza ese derecho inalienable que es el expresar su opinión, haciendo uso de las herramientas que están legítimamente diseñadas para ello.
Por el contrario, decidir una enmienda constitucional es un acto del más ejemplar sentido democrático: si la mayoría de los sanjuaninos decide libremente que la Constitución se enmiende, la Constitución se enmienda. En cambio, si no existe voluntad mayoritaria para aprobar la enmienda, muy bien también: hasta ahí se llega.
En todo caso, a quienes de verdad quieran tener una opinión fundada y veraz sobre este magno proceso constituyente que está encarando la sociedad sanjuanina, les voy a dar un único consejo: lean la Constitución.
El que tenga dudas, que lea la Constitución. El que no me crea, que lea la Constitución. El que piense mal, que lea la Constitución. El que desconfíe, que lea la Constitución. Todo está ahí y a la vista de quien quiera enterarse.
Me parece que leer nuestra Carta Magna es más que suficiente como forma de enseñarle el camino a quien lo ha perdido, y por eso no voy a agregar una sola palabra ni de respuesta ni de reproche a quienes me han agraviado e injuriado con tanta saña en estas últimas semanas. Simplemente quiero recordarles que en democracia manda el pueblo, no los políticos. Y es sabido que a quienes las urnas les dan la espalda, eso es una evidencia que no pueden soportar.
Sobre este tema quiero informarles que: Hemos dictado una Ley de Necesidad y Urgencia, mediante la cuál se dispone otorgar un aporte a los Partidos Políticos habilitados, y que participen en el acto comicial previsto para el día 8 de Mayo próximo.
Este aporte, debe ser destinado a los gastos ocasionados por la campaña electoral, que se desarrolla en ocasión de los comicios convocados con motivo de la enmienda constitucional.
La distribución de estos fondos, se hará con un mecanismo similar al que utiliza la Nación Argentina para estos casos, y con cargo a rendir cuentas.
Esta decisión tiene que ver con nuestra convicción cívica y la permanente voluntad de ofrecer las mayores garantías de participación a los Partidos Políticos, y a los Ciudadanos de San Juan; sobre todo en temas tan trascendentes como el que nos ocupa.
Señor Presidente, Señores legisladores, Sanjuaninos Todos:
Con toda humildad puedo decir que hemos trabajado casi ocho años para devolverle a la gente aquello que jamás debió haber perdido: el orgullo de ser sanjuaninos. Y consecuente con eso, cuando nuestro proyecto ya ha dado frutos y comienza a exigir mayores sacrificios para animarnos a mayores logros, acepté el desafío y le dediqué varios meses a pensar, evaluar y escuchar las opiniones más expertas y las voces más sensatas.
Sólo después de ese proceso tomé la decisión de proponer la enmienda para, en caso de ser aprobada, tener la posibilidad de una segunda reelección.
Quiero en esta ocasión, agradecer a los señores Diputados tanto del oficialismo como de la oposición, que después de un profundo y participativo debate, se haya aprobado por esta Cámara el Proyecto de Enmienda Constitucional que envié oportunamente para su tratamiento legislativo. Hoy estamos en el proceso electoral para que el Pueblo de la Provincia se exprese libremente sobre esta decisión de la Cámara de Diputados.
No soy imprescindible, no me siento imprescindible. Nadie es imprescindible.
Sí soy el que conduce este Proyecto Político que hemos denominado “Segunda Reconstrucción de San Juan”; y que ha logrado, con el acompañamiento del Pueblo de San Juan, todos juntos, empezar a poner de pié a la Provincia, y revalorizar la autoestima de los Sanjuaninos.
Es en esa condición que me siento en la obligación de ofrecer a mis comprovincianos, nuestro humilde servicio para esta etapa, que es clave para el crecimiento sostenido que pretendemos. Confío en cada uno de mis comprovincianos, y estoy profundamente agradecido que me hayan permitido gobernar por dos periodos a nuestra patria chica.
Hoy como antes -con las mismas ganas, con el mismo entusiasmo, con el mismo compromiso, pero con mayor experiencia- me he animado a pedir a mis conciudadanos, que me permitan el honor de postularme un vez más, por un nuevo periodo para el cargo de Gobernador de San Juan. Aspiro a contar con la adhesión de los Sanjuaninos.
Si estas palabras serán las últimas que pronuncie en una apertura de sesiones de la Asamblea Legislativa es algo que está en manos del pueblo de San Juan. Instancia que, tenga el signo que tenga, no va a ser una novedad en mi vida política, porque jamás he tenido un cargo que no fuera originado en el deseo, la confianza y la voluntad de la gente de San Juan.
Yo soy un agradecido de ello, así como soy un agradecido de todo cuanto Dios quiso darme en esta vida. Lo bueno y lo malo. Lo feliz y lo doloroso. Por eso hoy no puedo darles la espalda a quienes me han permitido ejercer el servicio público y, quiero dejar establecido que voy a seguir jugándome para que puedan ejercer sus derechos en la más absoluta plenitud hasta el último instante de mi vida política.
Lo digo con profunda humildad, con absoluto respeto y con plena consciencia de los enormes costos que ya estoy enfrentando por ello.
Dios los bendiga a todos y cada uno de ustedes, y nos permita seguir obrando con nuestras mejores virtudes en beneficio de nuestros hermanos sanjuaninos.
Muchas gracias.
¿Quiere votar No? Por favor, hágalo.
marzo 27, 2011 a las 9:42 pm | Escrito en José Luis Gioja, San Juan | 7 comentariosEtiquetas: Argentina, Gobernador, osé Luis Gioja, San Juan
¿Le sorprende lo que le digo?. Lo entiendo, pero permítame un par de minutos para explicarme qué pienso y qué siento en este momento.
Los que en los años ´80 de verdad compartimos la lucha para recuperar nuestra democracia secuestrada, aprendimos muchas lecciones. Lecciones de vida y lecciones políticas.
Y de todo lo que aprendimos rescato la lección fundamental: el ejercicio de la democracia no es ni más ni menos que el ejercicio de decidir. Por eso, para garantizar el derecho a decidir, en 1986 se dictó una nueva Constitución Provincial que los justicialistas, aun sin haberla redactado, hicimos nuestra con orgullo y entusiasmo.
Claro que todos quienes participamos de su aprobación de una forma u otra, sabíamos que aquel libro magnífico no debía ni podía convertirse en un texto extremadamente rígido. Más bien todo lo contrario: si los seres humanos somos perfectibles, qué decir entonces de los textos que producimos. Por eso, aquella Constitución que juramos respetar y defender, incluyó una serie de artículos que prevén en detalle cómo y de qué manera habría de enmendarse, llegada la necesidad.
Según el diccionario, el significado de “enmendar” es más que claro: sencillamente, “enmendar” es “quitar defectos”.
En definitiva, enmendar la Constitución es un acto de ejemplar sentido democrático: si la mayoría de los sanjuaninos decide libremente que la Constitución se enmiende, la Constitución se enmienda. Porque la propia Constitución ampara ese derecho y reglamenta su mecánica.
En otras palabras: nadie nos puede impedir hacerlo. Y mucho menos los que andan divagando sobre el tema porque son incapaces de competir en las urnas. Imaginan dar voces de alerta pero lo que terminan demostrando es su impotencia.
Claro que, por el contrario, si aprobar la enmienda para una segunda reelección no es voluntad mayoritaria, hasta ahí se llega. Usted manda. Los políticos, no. Cualquiera lo entiende.
A partir de eso, y por si hubiera la menor duda, quiero decirles a todos los que se sienten de oposición que:
si no están satisfechos con nuestras obras…
si todo cuanto hemos encarado resulta insuficiente ante sus ojos…
si de verdad creen que las cosas se podrían hacer mejor…
si no están conformes conmigo o con mi gobierno…
… entonces voten NO en la Consulta del 8 de mayo.
Porque así es como funciona la democracia. Y porque gracias a que en San Juan la democracia se respeta, todos quienes discrepan de la obra de este gobierno tienen exactamente el mismo derecho a rechazarla que el que nosotros tenemos a defenderla.
Afortunadamente, al final del día, no son las intenciones de nosotros los políticos lo que cuenta. Ni nuestro propósito de continuar la obra, ni el propósito de nuestros adversarios de acabar con ella.
El que decide es usted. Y créame: por más que le dé vueltas, no consigo ver nada antidemocrático, nada antirrepublicano, nada anticonstitucional en pedirle a la gente que exprese su opinión. La verdad, me parece que si alguien está tratando de convencerlo de que consultar al pueblo es un acto de despotismo o prepotencia, francamente creo que tratan de engañarlo.
O es pura mala fe.
Querida comprovinciana, querido comprovinciano: aunque espero con toda el alma que usted quiera apoyarme en esta instancia, sepa que me voy a jugar todo para que usted pueda decidir y expresar su decisión, sea cual sea.
Si es Sí, se lo agradezco. Si es No, se lo respeto.
Que yo sepa, no se trata de ninguna otra cosa.
Con el afecto y la consideración de siempre.
En breve, en el acto
marzo 15, 2011 a las 11:59 am | Escrito en HelloTxt | Deja un comentarioEn breve, en el acto de colocación de la Piedra Basal de la “Casa de la Historia y la Cultura del Bicentenario” en Santa Lucía
Enmienda 2011
marzo 13, 2011 a las 7:37 pm | Escrito en Conciencia, Democracia, Humildad, José Luis Gioja, Progreso, San Juan, Trabajo, vivienda | 1 comentarioEtiquetas: Argentina, Gobernador, José Luis Gioja, San Juan, Yo sí
Sarmiento y su Bicentenario VII
febrero 15, 2011 a las 7:24 pm | Escrito en educación, José Luis Gioja, Progreso, San Juan, Sarmiento | 1 comentarioEtiquetas: Argentina, Domingo, Faustino, Gobernador, José Luis Gioja, San Juan, Sarmiento
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